The roads I travelled the last month have been hard to share, my sister has lupus and the disease moved to her heart. The result: bypass surgery at 38 years of age. With my son going to college in the US in a few days it is getting hard to get used to what the 2008 brougth home.
Los caminos por los que he andado ultimamente no son divertidos para compartir. Por eso no entré nada en las últimas semanas. Mi hermana tiene lupus y la porquería esa le atacó el corazó: 38 años y un bypass triple, ese es el resumen.
En bailes como este las prioridades cambian, como pudo toda la familia hizo malabarismos para seguir adelante, trabajo, salud, espíritu...
El entrenamiento mío se fue al diablo, los bloques del intercambio se atrasaron y seguro que me salieron más canas. Pero todo eso se arregla, ya buscaré una nueva carrera para entrenar, la costura ya casi, casi, y para las canas está la peluquera que es buena guardiana de mis secretos.
Ha sido un año muy cargado y los meses que quedan prometen más. Guille (19) empieza una vida independiente y yo "pierdo" un compañero. Va a ser difícil terminar de acomodar el cuerpo a lo que me ha traído el 2008.
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jueves, 4 de septiembre de 2008
jueves, 26 de junio de 2008
Porqué Correcaminos?
Porque si.
Porque en realidad no hay nada que me obligue. Es bueno de vez en cuando hacer algo sin obligación. Por el puro gusto de hacerlo.
También está eso de hacer algo para demostrarse a una misma que se puede. En general uno está dando puebas al prójimo. En el trabajo, en la familia, en la calle y rara vez uno mira para adentro.
Hace algunos años a causa de una hernia de disco estuve postrada meses, muy dolorida y sintiendo que parte de mi vida se acababa. Salí de la cirugía con una debilidad enorme con solo 3o y poco. Empecé a caminar y medio correr desde cero. Las millas y kilómetros se me fueron acumulando hasta llegar a la maraton de San Francisco.
El asunto es que en esos kilómetros me agarré el vicio. La corrida es un momento de limpieza, de calma. Mi cabeza hila los pensamientos sin orden y la mente vuela por donde la dejo. Y si me dejo llevar quedo como meditando, sintiendo los golpes de los pies en el camino y el aire entrando y saliendo de los pulmones. Nada más.
Hoy el trabajo me come mucha vida pero quiero volver a ponerme alguna meta grande.. porque si no más. Manejar el tiempo para que de para todo no es fácil y ultimamente parece que mis dias se han encogido. Asi y todo quiero llegar a correr desde el Puerto de Montevideo hasta el Puente Carrasco. Si agrego un par de kilometros por semana en un mes llego. Claro que el tiempo me tiene que ayudar porque nuestro Rio de la Plata a veces se cree que es el Océano Atlántico y sopla como loco.
Porque en realidad no hay nada que me obligue. Es bueno de vez en cuando hacer algo sin obligación. Por el puro gusto de hacerlo.
También está eso de hacer algo para demostrarse a una misma que se puede. En general uno está dando puebas al prójimo. En el trabajo, en la familia, en la calle y rara vez uno mira para adentro.
Hace algunos años a causa de una hernia de disco estuve postrada meses, muy dolorida y sintiendo que parte de mi vida se acababa. Salí de la cirugía con una debilidad enorme con solo 3o y poco. Empecé a caminar y medio correr desde cero. Las millas y kilómetros se me fueron acumulando hasta llegar a la maraton de San Francisco.
El asunto es que en esos kilómetros me agarré el vicio. La corrida es un momento de limpieza, de calma. Mi cabeza hila los pensamientos sin orden y la mente vuela por donde la dejo. Y si me dejo llevar quedo como meditando, sintiendo los golpes de los pies en el camino y el aire entrando y saliendo de los pulmones. Nada más.
Hoy el trabajo me come mucha vida pero quiero volver a ponerme alguna meta grande.. porque si no más. Manejar el tiempo para que de para todo no es fácil y ultimamente parece que mis dias se han encogido. Asi y todo quiero llegar a correr desde el Puerto de Montevideo hasta el Puente Carrasco. Si agrego un par de kilometros por semana en un mes llego. Claro que el tiempo me tiene que ayudar porque nuestro Rio de la Plata a veces se cree que es el Océano Atlántico y sopla como loco.
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